Listeriosis: una infección alimentaria rara pero muy peligrosa

La listeriosis es producida por una bacteria llamada Listeria monocytogenes , una bacteria Gram positiva que aunque es poco frecuente puede causar infección alimentaria, una peligrosa enfermedad.

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Aunque su incidencia es baja, la listeriosis es considerada peligrosa en extremo, pues tiene una mortalidad que ronda el 30% de los casos, llegando al 70% para grupos de riesgo, como personas de la tercera edad, embarazadas, lactantes y pacientes inmunodeprimidos.

Listeria

Dentro de este género bacteriano, descubierto por Joseph Lister, se encuentran seis especies de bacterias Gram positivas. La única que causa listeriosis es la Listeria monocytogenes.

La listeriosis infección producida por Listeria monocytogenes en la Unión Europea está aumentando, reportándose unos dos mil casos al año, aunque es poco frecuente es peligrosa

Este patógeno puede estar presente en alimentos listos para el consumo contaminados, tales como fiambres, la leche sin pasteurizar, los patés, los pescados ahumados, los quesos de pasta blanda o las verduras crudas.

Esta bacteria ha sido aislada en numerosos ambientes, como suelo, aguas y vegetación. Es capaz de sobrevivir en un amplio rango de temperaturas, desde 1 °C hasta 45 °C, y también prolifera a altas concentraciones de sal.

Debido a estas características, es capaz de contaminar alimentos que pueden adquirirse como listos para ser consumidos. Puede crecer a temperaturas de 4 °C o más, por lo que los alimentos conservados a refrigeración ligera no están a salvo de la contaminación con Listeria monocytogenes.

Los productos cocinados y conservados en el hogar también pueden contaminarse con listeria. Se ha reportado que un tercio de los casos de listeriosis se deben a contaminaciones de alimentos preparados en casa.

Listeriosis

La infección con Listeria monocytogenes se diagnóstica de forma tardía y es muy  grave. La listeriosis, por su carácter agresivo, requiere hospitalización en el 90% de los casos y presenta en Europa una tasa de mortalidad cercana al 15,6 %.

Aunque su incidencia es de 2 a 7 casos por millón de habitantes, el número de infecciones por este patógeno en la Unión Europea está aumentando de forma alarmante, reportándose unos dos mil casos al año.

Debido a que la listeria tiene un tiempo de incubación muy largo (cerca de 5 semanas), es muy difícil rastrear la fuente de infección. Los grupos más vulnerables  a una infección por este microorganismo son los niños, las embarazadas y las personas de la tercera edad.

Aquellos pacientes que se encuentren inmunodeprimidos por tener SIDA, por recibir quimioterapia, por tener diabetes o una enfermedad renal o que toman medicamentos que deprimen el sistema inmune también son un grupo de riesgo importante.

Las personas sanas tienden a desarrollar una forma benigna de la infección, que usualmente no requiere tratamiento y transcurre con pocos o ningún síntoma.

En el caso de los alimentos listos para consumir que se adquieren en supermercados, es necesario observar y respetar las fechas de caducidad, dentro de las cuales pueden considerarse seguros

Las fuentes de infección más comunes son:

  • Los alimentos listos para el consumo: aquellos que no requieren cocción previa y poseen una larga vida útil en refrigeración. A menudo estos alimentos vienen envasados al vacío y son seguros, pero una vez abiertos el contenido que no se consume al momento puede contaminarse (fiambres precocidos, patés, pescados ahumados, quesos blandos y semiblandos)
  • Los derivados lácteos con leche cruda o sin pasteurizar:  Sobre todo los quesos tipo Brie, Camembert y similares. Los quesos duros, procesados y de crema para untar son considerados seguros.
  • Las frutas y verduras crudas:  presentes en ensaladas o batidos vegetales.

No obstante, también puede contagiarse la bacteria por vía vertical (de embarazada al feto), por vía nosocomial en hospitales y, de forma menos frecuente, al manipular animales enfermos.

Síntomas y complicaciones de la listeriosis

En un inicio, los síntomas de la listeriosis son los mismos que los de una gripe con dolores musculares, escalofríos, fiebre, náuseas a los que pueden adicionarse diarreas.

Una de las complicaciones más comunes de la infección con Listeria monocytogenes es la meningitis bacteriana, que provoca confusión, dolor de cabeza intenso, fiebre alta, rigidez en el cuello y sensibilidad a la luz. De presentarse estos síntomas, es de vital importancia acudir de inmediato a urgencias.

La listeriosis es una infección alimentaria poco frecuente pero muy peligrosa para las embarazadas, los niños, el adulto mayor y los pacientes inmunodeprimidos

En dependencia del hospedero de la bacteria, también pueden aparecer otras complicaciones:

En embarazadas, aunque la madre desarrolle una forma leve de la enfermedad, esta puede pasar al útero y causar serios daños al feto. La listeriosis provoca aborto, muerte fetal intraútero, parto prematuro y nacimiento de niños con septicemia.

En niños, ancianos y pacientes inmunodeprimidos la listeriosis se manifiesta con una fuerte tendencia a la septicemia. También pueden desarrollarse cuadros de endocarditis, meningitis y neumonía.

En adultos sanos puede provocar meningoencefalitis, meningitis y/o trastornos respiratorios, aunque estos casos son los menos frecuentes.

Diagnóstico y tratamiento de la listeriosis

Ante la sospecha de listeriosis, el diagnóstico más eficaz es un análisis de sangre, que puede complementarse con exámenes de orina y/o líquido cefalorraquídeo.

El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas y los factores de riesgo. Como infección bacteriana grave, la listeriosis necesita un tratamiento de dos antibióticos combinados en un ciclo de 3 semanas.

Especial cuidado requieren las mujeres embarazadas quienes deben recibir de inmediato antibióticos para combatir la infección, debido al riesgo que esta representa para la salud fetal.

Previniendo las infecciones alimentarias

La prevención de esta enfermedad está fundamentalmente en mantener una buena higiene alimentaria, para evitar la contaminación de los alimentos.

La listeriosis, por su carácter agresivo, requiere hospitalización en el 90% de los casos y presenta en Europa una tasa de mortalidad cercana al 15,6 %, aunque es poco frecuente es peligrosa

Así, es necesario realizar un correcto lavado de las manos antes y después de preparar las comidas. También se deben lavar todos los utensilios que se empleen en la elaboración de alimentos con agua caliente y jabón, incluyendo las superficies y tablas de cortar.

Los vegetales y frutas deben ser lavados cuidadosamente con un cepillo y abundante agua corriente. También se debe refrigerar de inmediato los alimentos que no hayan sido consumidos y no descongelarlos a temperatura ambiente.

Un cocido correcto también elimina la listeria. Por ello, los alimentos listos para consumir y las sobras del refrigerador deben calentarse hasta que suelten vapor, lo que garantiza que han alcanzado una temperatura a la cual la listeria ya no es un problema.

En el caso de los alimentos listos para consumir que se adquieren en supermercados, es necesario observar y respetar las fechas de caducidad, dentro de las cuales pueden considerarse seguros.

Las personas vulnerables a los efectos de la enfermedad deben abstenerse de consumir aquellos alimentos que puedan contener listeria. Entre estos los quesos blandos, perros calientes, carnes frías, pastas de carne, mariscos ahumados entre otros.

Entre los productos que pueden desencadenar listeriosis se encuentran los quesos frescos y semiduros porque pueden contener la Listeria monocytogenes

En el caso de haber consumido un producto que se ha retirado del mercado por una alerta de listeria, se debe vigilar la aparición de síntomas, en especial si la persona pertenece a los grupos de riesgo.

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